El bono de España a 10 años paga un 3,6%: qué significa, cómo funciona y qué riesgos tiene
La deuda pública española vuelve a ofrecer rentabilidades que no veíamos de forma sostenida desde hace más de una década. Te explico cómo funciona un bono por dentro: cupones, precio, venta anticipada y la nota crediticia de España.
Qué compras exactamente cuando compras un bono a 10 años
Comprar un bono del Estado es prestarle dinero a España. A cambio, el Tesoro se compromete a dos cosas: pagarte un interés cada año (el cupón) y devolverte el 100% del capital al vencimiento.
En España, técnicamente, la deuda a 10 años se llama Obligación del Estado (los «Bonos del Estado» son los de 2 a 5 años y las Letras del Tesoro las de menos de un año), pero coloquialmente todo el mundo lo llama «el bono a 10 años». Hoy ofrece una rentabilidad en el entorno del 3,6% anual si lo mantienes hasta el vencimiento.
Ese 3,6% es la TIR (rentabilidad hasta vencimiento): combina el cupón que cobras cada año y la diferencia entre el precio que pagas hoy y el 100% que te devuelven al final. Este matiz es clave y lo veremos en detalle más abajo, porque explica por qué dos bonos con cupones muy distintos pueden rendir exactamente lo mismo.
Un 3,6%: niveles que no veíamos desde hace más de una década
Para valorar si un 3,6% es mucho o poco hay que mirar de dónde venimos. En 2012, en plena crisis del euro, el bono llegó a superar el 7,6% (España al borde del rescate: rentabilidad altísima porque nadie quería esa deuda). Después, con los tipos al 0% y las compras masivas del BCE, la rentabilidad se hundió: en 2019 marcó mínimos históricos por debajo del 0,7%, y en 2021 llegó a rondar el 0,3%. Prestarle dinero a España durante 10 años no te pagaba prácticamente nada.
Con la subida de tipos de 2022-2023 todo cambió: el bono tocó un pico puntual cercano al 4% en octubre de 2023 y, tras relajarse, en los últimos meses ha vuelto a escalar hasta la zona del 3,6%-3,7%, sus niveles más altos del último año y una rentabilidad que, salvo aquel pico de 2023, no se veía de forma sostenida desde 2013-2014.
Rentabilidad del bono español a 10 años (valores anuales aproximados). Fuente: BCE / mercado secundario.
La idea clave
Quien compró el bono a 10 años en 2021 se garantizó un 0,3%-0,4% anual durante una década. Quien lo compra hoy se garantiza un 3,6% anual hasta 2036 si lo mantiene a vencimiento. La diferencia entre entrar en un momento u otro es enorme, y por eso estos niveles vuelven a poner la renta fija sobre la mesa.
El cupón: tu «dividendo» cada año
Mientras mantienes el bono, cobras un interés periódico llamado cupón. Es el equivalente al dividendo de una acción, con una diferencia importante: el cupón está fijado por contrato desde el día de la emisión. No depende de beneficios, ni de la decisión de un consejo de administración: sabes exactamente cuánto vas a cobrar y cuándo, cada año, hasta el vencimiento.
- Bonos y Obligaciones del Estado español: pagan cupón una vez al año, siempre en la misma fecha.
- Otros países, como los Treasuries de EE. UU.: pagan cupón semestral, dos veces al año.
- Con 10.000 € en un bono con cupón del 3,5%, ingresarías 350 € brutos cada año durante 10 años, y al final recuperarías tus 10.000 € (el nominal).
- Fiscalmente, los cupones tributan en el IRPF como rendimiento del capital mobiliario (base del ahorro, entre el 19% y el 30% según importe).
Esa previsibilidad es el gran atractivo de la renta fija: flujos conocidos de antemano, respaldados por el Estado. Pero ojo: «renta fija» no significa «precio fijo», como vamos a ver ahora.
No estás obligado a esperar 10 años: puedes vender por el camino
Los bonos cotizan a diario en el mercado secundario. Puedes venderlos cuando quieras, pero al precio que marque el mercado ese día: a veces ganando y a veces perdiendo.
La regla de oro de la renta fija es que el precio del bono se mueve al revés que los tipos de interés:
| Qué pasa con los tipos | Qué pasa con tu bono al 3,6% | Si vendes antes de vencimiento |
|---|---|---|
| Los tipos bajan (nuevos bonos pagan un 2,5%) | Tu bono paga más que los nuevos: todos lo quieren | Vendes con ganancia |
| Los tipos suben (nuevos bonos pagan un 4,5%) | Tu bono paga menos que los nuevos: vale menos | Vendes con pérdida |
| Mantienes hasta vencimiento | Cobras todos los cupones + el 100% del nominal | El vaivén no te afecta |
Y cuanto más largo es el plazo, más sensible es el precio: un bono a 10 años se mueve mucho más que una Letra a 12 meses ante el mismo cambio de tipos. Es lo que técnicamente se llama duración.
Ejemplo real: los que compraron en 2021
Quien compró bonos a 10 años al 0,4% en 2021 y necesitó vender en 2023, con los tipos disparados, asumió pérdidas de dos dígitos sobre el precio. No porque España dejara de pagar (siguió pagando religiosamente), sino porque nadie paga 100 por un bono al 0,4% cuando los nuevos ofrecen el 4%. Si esos inversores mantienen hasta vencimiento, recuperarán el 100%. La pérdida solo se materializa si vendes.
¿Por qué unos bonos tienen cupón alto y precio alto, y otros cupón bajo y precio bajo?
Si entras hoy al mercado secundario verás algo curioso: conviven obligaciones españolas con cupones del 0,5%, del 1,25%, del 3,45% o del 4,7%. ¿Cómo puede ser? Muy sencillo: cada bono conserva de por vida el cupón con el que se emitió, que reflejaba los tipos de aquel momento. Los emitidos en 2020-2021 nacieron con cupones ridículos; los emitidos en los años 90 o en 2023-2024, con cupones altos.
Como el cupón no se puede cambiar, es el precio el que se ajusta para que todos los bonos del mismo plazo acaben ofreciendo la misma rentabilidad final (la TIR del mercado, hoy ≈3,6%):
- Cupón alto → precio alto (sobre la par): pagas más de 100 por él. Cobras cupones generosos cada año, pero al vencimiento te devuelven 100, menos de lo que pagaste. Ganas por cupón, «pierdes» por precio.
- Cupón bajo → precio bajo (bajo la par): lo compras por menos de 100. Cobras cupones pequeños, pero al vencimiento te devuelven 100, más de lo que pagaste. Ganas poco por cupón y mucho por precio.
| Bono «viejo» (emitido 2021) | Bono «nuevo» (emitido 2024) | |
|---|---|---|
| Cupón anual | 0,50% | 4,00% |
| Precio de compra aprox. | ≈ 78% del nominal | ≈ 103% del nominal |
| Lo que cobras cada año (por 10.000 € nominales) | 50 € | 400 € |
| Al vencimiento te devuelven | 10.000 € (pagaste ≈7.800 €) | 10.000 € (pagaste ≈10.300 €) |
| Rentabilidad total (TIR) | ≈ 3,6% anual | ≈ 3,6% anual |
Cifras redondeadas con fines didácticos. La conclusión es la importante: por caminos distintos, los dos llegan al mismo sitio. Uno te da renta alta cada año; el otro, poca renta pero una ganancia fuerte al final. El mercado ajusta los precios al milímetro para que la TIR sea equivalente; si no, existiría arbitraje y desaparecería en segundos.
Matiz fiscal y práctico
Elegir cupón alto o bajo no es indiferente para todos: quien busca rentas periódicas (por ejemplo, un jubilado) preferirá cupones altos; quien busca diferir la tributación puede preferir cupón bajo, porque la mayor parte de la ganancia aflora al final (al vender o al vencimiento) en lugar de tributar año a año por el cupón.
¿Es fiable España? La calidad crediticia, agencia por agencia
La probabilidad de cobrar depende de la solvencia del emisor, y eso lo miden las agencias de rating. España vive su mejor momento crediticio desde la crisis financiera: en septiembre de 2025, las tres grandes agencias mejoraron su nota casi a la vez, devolviendo a España al rango «A» en todas ellas por primera vez desde 2012.
¿Qué significa una «A»? Es grado de inversión sólido: capacidad de pago fuerte, aunque un escalón por debajo de la élite «AA/AAA» de Alemania, Países Bajos o los países nórdicos. Las agencias justificaron las subidas por el crecimiento económico superior al de la eurozona, la mejora del mercado laboral y la fortaleza del sector bancario. Para ponerlo en perspectiva: en 2012 la nota española rozó el bono basura (BBB-); hoy está siete escalones por encima de aquel suelo.
Traducción práctica: el riesgo de que España no pague su deuda se considera muy bajo, y así lo refleja también la prima de riesgo frente a Alemania, en mínimos de la era euro. Para un particular, los riesgos más probables de este bono son el riesgo de tipos (vender antes de tiempo en mal momento) y el riesgo de inflación (que el 3,6% nominal se coma menos poder adquisitivo del esperado).
⚠ El riesgo extremo: el default
Que sea muy improbable no significa que sea imposible. Si España entrara en default (impago de su deuda), podrías quedarte sin nada: ni cupones pendientes ni devolución del capital. Los bonos del Estado no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (eso solo protege cuentas y depósitos hasta 100.000 €); tu única garantía es la solvencia del propio Estado. Es decir, el «garantizado» de la renta fija llega exactamente hasta donde llega la capacidad de pago del emisor.
En la práctica, los impagos soberanos (Grecia 2012, Argentina en varias ocasiones) no suelen dejar el contador a cero de golpe, sino que se traducen en quitas (te devuelven solo una parte, en Grecia los inversores privados perdieron más del 50%) y esperas (te pagan mucho más tarde). Pero no existe ningún suelo garantizado: en el peor escenario, la pérdida puede ser total. Por eso el rating importa tanto, y por eso un bono griego o argentino paga mucho más que uno alemán: la rentabilidad extra es el precio de ese riesgo.
En resumen: lo que tienes que quedarte
- El bono español a 10 años ofrece hoy en torno a un 3,6% anual garantizado a vencimiento, sus niveles más altos del último año y una rentabilidad que no se veía de forma sostenida en más de una década.
- Cobras un cupón fijo (anual en España, semestral en países como EE. UU.), conocido desde el primer día.
- Puedes vender antes del vencimiento en el mercado secundario: con ganancia si los tipos han bajado, con pérdida si han subido. Si mantienes hasta el final, recuperas el 100% del nominal.
- Cupón alto con precio alto y cupón bajo con precio bajo son dos caminos hacia la misma TIR: el mercado ajusta el precio para igualar la rentabilidad final.
- España tiene rating A+ (S&P), A3 (Moody’s) y A (Fitch), todos con perspectiva estable: grado de inversión sólido y riesgo de impago muy bajo.
- Muy bajo no es cero: en caso de default del Estado podrías quedarte sin nada. Los bonos no están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos; tu única garantía es la solvencia de España.