Los planes de pensiones más rentables a 10 años: ranking, análisis y lo que no cuenta la tabla
Si ordenamos los planes de pensiones españoles por su rentabilidad en los últimos diez años, el resultado es sorprendentemente uniforme: nueve de los diez primeros invierten en bolsa de Estados Unidos, y ocho de ellos se mueven en una horquilla estrechísima, entre el 11,98% y el 13,46% anual. Solo un plan temático de tecnología (BBVA Plan Megatendencia Tecnología, con un 16,89% anualizado) se despega claramente del grupo, y solo un mixto flexible (Merchbanc Global) rompe la monotonía de la categoría.
Un ranking así invita a una lectura rápida («estos son los buenos») que merece la pena resistir. Conviene entender por qué la lista es tan homogénea, qué esconde un ranking en el que casi todos los participantes han comprado, en el fondo, lo mismo, y qué nos dice la comparación entre horizontes. Y, para ponerlo todo en perspectiva, hemos añadido a la comparación los cinco planes más rentables a cinco años, que cuentan una historia muy distinta, y dos ETF que cualquier inversor puede comprar hoy: uno del S&P 500 y otro del Nasdaq 100.
El ranking, de un vistazo
Estos son los diez planes con mejor rentabilidad anualizada a diez años según el comparador de planes de pensiones que utilizamos como fuente, con datos a 7 de septiembre de 2026. Incluimos también la rentabilidad del último año y la anualizada a cinco años, porque la comparación entre horizontes es la parte más reveladora de la tabla.
Rentabilidades en euros, netas de comisiones. Las de 5 y 10 años son anualizadas, es decir, el rendimiento medio por año que ha obtenido el partícipe en ese periodo. Un 13% anualizado a diez años equivale, aproximadamente, a multiplicar la inversión inicial por 3,4.
Los diez planes del ranking y dos ETF de referencia, en euros (%)
La década ha sido de Wall Street; el último lustro, de la bolsa española y del value
La primera lectura salta a la vista: la bolsa de Estados Unidos ha sido, con diferencia, el activo ganador de los últimos diez años, y los planes que la han replicado, con más o menos acierto, ocupan el ranking casi al completo. Ni un solo plan de bolsa española, europea o emergente aparece entre los diez primeros a diez años. Ni un solo plan value.
Pero basta con acortar el horizonte a cinco años para que el mapa cambie por completo. Estos son los cinco planes más rentables del último lustro según el mismo comparador, con datos a 29 de julio de 2026:
La rentabilidad anualizada es cálculo propio a partir de la acumulada. Ninguno de los cinco aparece en el ranking a diez años, y ninguno invierte en bolsa americana: tres son planes de bolsa española y dos, planes globales de gestión value. Y las cifras no admiten discusión: entre un 19,7% y un 20,7% anual durante cinco años, frente al 13,1% del mejor plan americano del ranking a diez años (CABK RV Internacional) y al 13,1% y el 14,4% de los ETF del S&P 500 y del Nasdaq 100 en ese mismo periodo. Son seis o siete puntos al año de diferencia. En acumulado, multiplicar por 2,5 frente a multiplicar por 1,85 o por 1,96.
Los cinco mejores planes del último lustro frente a los mejores planes americanos del ranking a 10 años y a los dos ETF (%)
¿Cómo se explica que el ganador de la década ni siquiera aparezca en el podio del lustro? Por el punto de partida. Un ranking de rentabilidad depende enormemente de dónde empiece a contar. Diez años atrás, el mercado americano estaba a punto de vivir una de las mejores etapas de su historia, con la tecnología como locomotora. Cinco años atrás, en cambio, la ventana arranca justo antes de 2022, el año en que el Nasdaq 100 cayó un 28% y el S&P 500 un 13% en euros, mientras la bolsa española y las carteras value, que venían de años de valoraciones deprimidas, iniciaban su mejor tramo. El mismo activo puede ser el mejor de una década y quedar fuera del podio del último lustro sin que haya cambiado nada en él: solo ha cambiado la fecha de inicio.
Conviene tener esto presente cada vez que veamos un «los planes más rentables»: la lista dice tanto del periodo elegido como de los planes. Y también conviene no sacar la conclusión contraria: que la bolsa española o el value vayan a repetir un 20% anual en los próximos cinco años es tan poco seguro como que Wall Street repita su década.
Qué tienen en cartera los mejores planes a cinco años
Si el ranking a diez años es, en el fondo, una sola apuesta repetida diez veces, el de cinco años es más variado de lo que parece a primera vista, aunque también tiene su patrón. Dos de los cinco planes son índices puros de bolsa española, uno es una cartera concentrada de acciones españolas elegidas a mano, y los otros dos son planes value globales con mucho peso en energía y materias primas. Vamos uno a uno.
Naranja Ibex 35 y CABK RV Nacional: el índice, sin más. Los dos tienen la misma política de inversión: replicar el Ibex 35. El plan de ING, gestionado por Renta 4 Pensiones, mantiene en torno a un 90% de la cartera en acciones con el mismo peso que el índice y el 10% restante en futuros del Ibex, con una comisión de gestión del 1,25% y un patrimonio que ronda los 420 millones de euros. El de VidaCaixa, con unos 210 millones, tiene el mismo mandato y unos resultados anuales que lo confirman: +25,7% en 2023, +17,8% en 2024 y +52,5% en 2025. Eso sí, es bastante más caro para hacer lo mismo: un 1,50% de gestión más un 0,20% de depósito, frente al 1,25% del plan de ING. Es decir, dos de los cinco planes más rentables del último lustro no han hecho nada más que comprar la bolsa española entera y esperar. Lo mismo que hizo el Naranja S&P 500 en la década anterior, con otro índice.
Okavango: bancos, ladrillo e Indra, elegidos a mano. Es el plan que gestiona José Ramón Iturriaga en Abante, y es lo contrario de un índice: una cartera concentrada de compañías españolas, sin preferencia sectorial y con un riesgo 7 sobre 7. Según la ficha de Abante, tiene el 100% en renta variable y una distribución sectorial muy marcada: un 40% en financieras, casi un 20% en inmobiliario, un 11% en consumo discrecional, un 10% en industria y un 9% en tecnología. Sus mayores posiciones son CaixaBank (6,3%), Indra (4,1%), Acerinox (4,0%), Unicaja (3,9%) y Merlin Properties (3,9%). En 2025 ganó un 52,7%. Según la ficha de Abante, cobra un 1,00% de gestión más un 9% sobre resultados y un 0,10% de depósito (algunos comparadores lo muestran con un 1,50% fijo, que coincide con el máximo legal para planes de renta variable). Un detalle que explica bien lo del punto de partida: su rentabilidad anualizada a diez años es del 7,3%, porque sus primeros años, entre 2016 y 2020, fueron malos. El plan es el mismo; lo que ha cambiado es lo que el mercado paga por bancos y constructoras.
Cobas Global: noventa compañías baratas y muy poco Estados Unidos. Es el plan de la gestora de Francisco García Paramés, con 241 millones de euros y unos 5.400 partícipes a 30 de junio de 2026. Su informe semestral es de lo más transparente del sector: está invertido cerca del 99%, la cartera cotiza a un PER de 7,4 veces y su mayor posición apenas pesa algo más del 3%. Entre las primeras están CK Hutchison, Golar LNG, JD Sports, Wizz Air, BW Offshore, Bayer y Meliá Hotels: conglomerados asiáticos, gas natural licuado, aerolíneas de bajo coste, farmacia europea, hoteles. Nada de las grandes tecnológicas. Según su informe semestral, cobra un 1,00% de gestión y un 0,05% de depósito (algunos comparadores muestran todavía un 1,50% y un 0,09%, cifras que corresponden a documentación anterior), y en los últimos doce meses ha ganado un 38,1%. Y un dato que dice mucho de lo que es el value: desde su lanzamiento en 2017 acumula un +86,9% frente al +110,5% de su índice de referencia. Durante años fue peor que el mercado; en los últimos cinco lo ha sido mucho mejor.
Azvalor Global Value: la apuesta más concentrada de las cinco. El plan de Álvaro Guzmán de Lázaro y Fernando Bernad, con 276 millones de euros, es el que más se aleja del resto. A cierre de junio, el 52,5% de la cartera estaba en energía y el 14,2% en materiales; sus mayores posiciones eran PrairieSky Royalty (5,7%), Transocean (5,4%) y Borr Drilling (4,9%), es decir, derechos sobre yacimientos y plataformas de perforación en el mar. Por geografía, Estados Unidos pesa un 37,3%, Reino Unido un 17% y Canadá un 13%, con un 39,4% en dólares. Es decir, invierte en Estados Unidos, pero en el Estados Unidos del petróleo, no en el de Nvidia y Apple. La propia gestora lo resume diciendo que el solapamiento de su cartera con los índices americanos es prácticamente nulo. Junto con CABK RV Nacional, es el más caro de los cinco (1,50% de gestión más un 0,09% de depósito) y ganó un 15% en el primer semestre de 2026, frente al 11,5% de su índice de referencia.
Fuentes: informes semestrales de Cobas y Azvalor a 30 de junio de 2026, ficha de Abante a 3 de septiembre de 2026, informe trimestral de ING y fichas de VDOS y Finect. Las carteras cambian; consulta la ficha actualizada antes de tomar ninguna decisión.
Qué tienen en común. Tres cosas. La primera es lo que no tienen: ninguno de los cinco lleva en cartera a las grandes tecnológicas americanas que han dominado la década. La segunda es lo que sí tienen: bancos, energía, materias primas, industria y ladrillo, los sectores más castigados entre 2015 y 2020 y los que más se han revalorizado desde 2021. La tercera es la concentración: dos apuestan por un solo país (España), uno por un solo país y unos pocos sectores, y otro tiene más de la mitad de la cartera en un solo sector. El ganador del último lustro es, casi punto por punto, el reverso del ganador de la década. Quien hace cinco años hubiera mirado el ranking a diez y comprado lo primero de la lista habría acertado de sobra; quien hubiera comprado lo último se habría llevado el doble. Ninguna de las dos cosas era evidente entonces.
Ocho planes y una diferencia de punto y medio
Si quitamos al primero y al quinto de la lista, los ocho restantes obtienen entre un 11,98% y un 13,46% anualizado a diez años. Es decir, una diferencia de menos de punto y medio al año entre el tercero y el décimo. Todos ellos invierten mayoritariamente en bolsa americana, con el S&P 500 como referencia explícita o implícita, y sus diferencias de rentabilidad se explican en buena medida por tres factores: cuánta comisión cobran, cuánto se apartan del índice y cuánta liquidez o renta fija mantienen en cartera.
Hay incluso un detalle que suele pasar desapercibido: varios de estos planes son, en la práctica, el mismo producto con distinta marca. Acueducto RV Norteamérica y Abanca USA están gestionados ambos por Caser Pensiones, y sus cifras a uno y diez años son casi calcadas. Es una situación habitual en el sector: una gestora fabrica el plan y distintas entidades lo distribuyen bajo su propio nombre. El partícipe cree que elige entre diez opciones cuando en realidad está eligiendo entre seis o siete.
Indexado frente a gestionado: el caso Naranja S&P 500
Entre los planes de bolsa americana del ranking hay uno que no intenta batir al mercado, sino copiarlo. Naranja Standard & Poors 500, gestionado por Renta 4 Pensiones y comercializado por ING, tiene como objetivo replicar el índice S&P 500 y lo hace a través de ETFs, con una comisión de gestión directa del 1,25% a la que se suma un 0,08% de gestión indirecta, hasta el 1,33%. Con un patrimonio cercano a los mil millones de euros, es uno de los planes de renta variable más grandes del sistema individual.
Su 13,18% anualizado a diez años lo sitúa cuarto de la lista y segundo entre los planes puros de bolsa americana. Dicho de otra forma: limitarse a copiar el índice ha bastado para superar a la mayoría de los planes gestionados de su categoría en la década. La lección no es nueva, pero pocas veces se ve con tanta claridad en un ranking español.
Dos matices, eso sí. El primero es que un 1,33% de comisión es caro para un producto indexado: un fondo o ETF que replique el mismo índice puede costar una décima parte. Buena parte de la diferencia entre el 13,18% del plan y la rentabilidad del S&P 500 en euros en esa década está ahí. El segundo es que en plazos más cortos el plan no destaca: según los datos de VDOS a junio de 2026, en los últimos uno, tres y cinco años se ha quedado ligeramente por debajo de la media de su categoría. El indexado gana la carrera larga por constancia, no por brillar cada año.
Y si lo comparamos con un ETF del S&P 500 y otro del Nasdaq 100
La forma más honesta de juzgar este ranking es ponerlo al lado de lo que habría obtenido un inversor comprando, sin más, un fondo cotizado del índice. Hemos tomado dos ETF de acumulación, en euros y sin cubrir la divisa, de la misma gestora: el iShares Core S&P 500 UCITS ETF (CSPX, con un coste anual del 0,07%) y el iShares Nasdaq 100 UCITS ETF (CNDX, con un 0,30%). Son los mayores de Europa en sus respectivos índices.
Rentabilidades en euros, netas de gastos, con datos a 3 de septiembre de 2026 (extraETF, sobre datos de Morningstar). La fecha de referencia no es exactamente la misma que la del ranking de planes, así que las décimas pueden bailar; las conclusiones, no.
Dónde quedarían en el ranking. El ETF del Nasdaq 100 sería el primero de la lista en los dos horizontes largos: un 19,95% anualizado a diez años, tres puntos por encima de BBVA Megatendencia Tecnología, que es precisamente el plan tecnológico; y un 14,40% a cinco años, por delante de CABK RV Internacional. El ETF del S&P 500 sería el segundo a diez años con un 14,61%, solo por detrás del plan de BBVA y por encima de todos los planes de bolsa americana del ranking; a cinco años, su 13,10% empata prácticamente con CABK RV Internacional (13,08%) y supera a Mapfre América, Santander ASG y al resto de planes RV USA.
Dicho de forma directa: ni uno solo de los planes de bolsa americana de la lista ha batido en la década a un ETF que replica el S&P 500. Y la diferencia entre el Naranja S&P 500 (13,18% a diez años, 11,51% a cinco) y el ETF que sigue el mismo índice (14,61% y 13,10%) es de entre 1,4 y 1,6 puntos al año, muy cerca de la diferencia de coste entre un producto y otro. No es mala gestión: es la comisión, capitalizada durante años.
Conviene no llevar la comparación más lejos de lo que da de sí. Un plan de pensiones y un ETF no son el mismo producto: el plan permite deducir las aportaciones en la declaración de la renta y no se puede rescatar hasta la jubilación (o en los supuestos previstos), mientras que el ETF tributa al vender y es líquido en cualquier momento. La comparación aquí es solo de rentabilidad del producto. Pero sí deja una conclusión clara para quien tiene un plan de bolsa americana: lo que está pagando de más en comisiones respecto a un indexado barato se lo está llevando el ahorro fiscal de las aportaciones, y a veces más. Merece la pena hacer la cuenta.
Tres planes que merecen una segunda mirada
BBVA Plan Megatendencia Tecnología. Es el líder indiscutible a diez años, con un 16,89% anualizado que multiplica por más de 4,5 la inversión inicial. Pero su ventaja se construyó en la primera mitad de la década: a cinco años, su 12,47% queda por debajo de CABK RV Internacional (13,08%), Mapfre América (13,04%) y Santander ASG RV Norteamérica (12,91%). Es un plan temático, concentrado en tecnología, y como tal va a ser siempre más volátil que un plan americano generalista. Quien lo elija por su cifra a diez años debe saber que compra una apuesta sectorial, no una réplica del mercado.
Mapfre América. Es el dato más llamativo de toda la tabla: un 42,76% en el último año, cuando el resto de planes de bolsa americana se mueven entre el 19% y el 24%. Eso no lo hace un plan indexado; ahí hay decisiones activas de gestión que han salido muy bien. Y, en efecto, según VDOS el plan ha sido el número uno de su categoría en 2025 y en lo que va de 2026, pero fue de los últimos en 2023 y 2024. Es un plan gestionado con una cartera que se aparta del índice, con una comisión de gestión del 1,49% más un 0,16% de depósito, y con un patrimonio de unos 390 millones de euros. Tiene la máxima calificación de VDOS (cinco estrellas). Su rentabilidad a cinco años (13,04%) es excelente, pero conviene entender que es un plan de altibajos frente al índice, no un plan que lo siga de cerca.
Merchbanc Global. Es el único mixto flexible de la lista y el caso que mejor ilustra por qué una sola cifra puede engañar. Su 12,60% anualizado a diez años lo coloca quinto, pero a cinco años obtiene solo un 7,41%, el peor de los diez con mucha diferencia, y en el último año, en cambio, un 28,62%. La rentabilidad de la década vive de sus primeros años. Es un plan irregular, con mucha libertad de gestión, y quien lo mire solo por la columna de diez años se llevará una idea equivocada de lo que ha vivido su partícipe en el último lustro.
Lo que no cuenta la tabla
- El dólar. Las rentabilidades están en euros, así que incluyen el efecto del tipo de cambio en la década. Parte de lo que han ganado estos planes se debe a la bolsa americana, y parte al comportamiento del dólar frente al euro. En los próximos diez años ese viento puede soplar a favor o en contra.
- Un ciclo excepcional. El periodo 2016–2026 ha sido uno de los mejores de la historia para la bolsa americana. Un 12% o 13% anual no es la expectativa razonable para la próxima década; es lo que ha ocurrido en la anterior.
- Sesgo de supervivencia. Los planes que lo hicieron mal en estos diez años se fusionaron con otros o desaparecieron. El ranking solo recoge a los que siguen vivos, lo que embellece la foto del conjunto.
- Las comisiones. Todos los planes de la lista cobran entre el 1,2% y el 1,7% anual, sumando gestión y depósito. En diez años, un punto de comisión de diferencia se lleva por delante en torno a un 10% del capital final. Es, junto con la categoría, la variable que más peso tiene en el resultado.
- La concentración. Que la bolsa americana haya ganado la década no significa que un ahorrador español deba tener todo su plan de pensiones en un solo país y una sola divisa. El ranking premia la concentración porque el periodo la ha premiado; la prudencia no cambia por ello.
- El comparador. Otros rankings a diez años, como el de VDOS, incluyen algún plan que no aparece en nuestra fuente (Allianz USA, por ejemplo, con cifras similares a las de los primeros puestos). Ningún comparador cubre exactamente el mismo universo.
Qué hacer con esta información
1. Mira varios horizontes, no uno. La comparación entre las columnas de cinco y diez años dice más que cualquiera de ellas por separado. Un plan que gana en ambas (CABK RV Internacional, Santander ASG RV Norteamérica, Ibercaja Bolsa USA, Mapfre América) es más consistente que uno que solo destaca en una.
2. Pregúntate qué estás comprando. Entre los planes de bolsa americana, la diferencia real está en la comisión y en cuánto se apartan del índice. Si lo que quieres es exposición al S&P 500, compara costes; si buscas gestión activa, mira la regularidad año a año, no solo el acumulado.
3. Ten en cuenta que el ganador de una década rara vez lo es de la siguiente. El propio contraste entre el ranking a diez años (todo bolsa americana) y el ranking a cinco (bolsa española y value) lo demuestra. No es un argumento en contra de la bolsa americana, que sigue siendo el mercado más profundo y diversificado del mundo, sino a favor de no extrapolar. Una combinación de bolsa global (que ya lleva mucho Estados Unidos dentro) con algo de otras regiones suele ser una base más razonable que apostarlo todo a un solo país.
4. No olvides lo que hace especial a un plan de pensiones. La ventaja fiscal de las aportaciones y el largo plazo son lo que da sentido al producto; la elección del plan concreto es la segunda decisión, no la primera. Y siempre puedes trasladar tu plan a otro sin coste ni impacto fiscal, así que la decisión de hoy no tiene por qué ser para siempre.
La fiscalidad de los planes de pensiones en España, en seis puntos
Todo lo anterior compara rentabilidades, pero un plan de pensiones se contrata, en buena medida, por su tratamiento fiscal. Conviene tener claro cómo funciona, porque la ventaja es real pero tiene truco: no es una exención, es un aplazamiento. Lo que no pagas hoy lo pagas al rescatar, y de cómo y cuándo rescates depende que la operación salga a cuenta.
1. Lo que aportas reduce tu base imponible. Las aportaciones a planes de pensiones individuales se restan de la base imponible general del IRPF, con un límite en 2026 de 1.500 euros al año o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas, la cifra que sea menor. El ahorro fiscal depende de tu tipo marginal: quien tributa al 37% y aporta 1.500 euros paga 555 euros menos de IRPF ese año; quien tributa al 24%, 360 euros. Cuanto mayor es tu tipo marginal, mayor es la ventaja de aportar.
2. El límite sube si aportas a través de la empresa o eres autónomo. Los planes de empleo permiten hasta 8.500 euros adicionales (10.000 euros en total) cuando hay contribuciones de la empresa, y los autónomos pueden aportar hasta 4.250 euros más a un plan de empleo simplificado, hasta 5.750 euros en total. Hay además dos límites especiales: 1.000 euros al año a favor del cónyuge que gane menos de 8.000 euros, y 24.250 euros para personas con discapacidad. El límite de 1.500 euros es el que se ha ido reduciendo con los años (era de 8.000 euros hasta 2020 y de 2.000 en 2021), precisamente para empujar el ahorro hacia los planes de empleo.
3. Al rescatar, todo tributa como rendimiento del trabajo. Aquí está la otra cara de la moneda. Lo que retiras del plan (aportaciones y rentabilidad, sin distinción) se suma a la base imponible general y tributa a los tipos progresivos del IRPF, como si fuera salario, y no al tipo del ahorro que se aplica a fondos de inversión o ETF. Es la gran diferencia con el resto de productos de inversión: en un fondo tributas solo por la ganancia y a los tipos del ahorro; en un plan tributas por todo y a los tipos generales. Por eso conviene rescatar cuando tus ingresos sean bajos, típicamente a partir del año siguiente a la jubilación, cuando ya no cobras salario y solo tienes la pensión pública.
4. Capital o renta: la decisión que más impuestos ahorra o cuesta. Retirar todo el plan de golpe en forma de capital puede llevar la base imponible de ese año a los tramos más altos del IRPF, hasta el 45% o 47% según la comunidad autónoma. Cobrarlo en forma de renta, repartido en varios años, suele reducir mucho la factura. La única excepción a favor del capital es la de las aportaciones realizadas antes de 2007: esa parte del plan disfruta de una reducción del 40% si se rescata en forma de capital en el año de la jubilación o en los dos siguientes. Si tienes aportaciones antiguas, merece la pena calcularlo con detalle.
5. El dinero está bloqueado, con excepciones. Un plan de pensiones se rescata en principio al jubilarse, o en caso de incapacidad, dependencia, fallecimiento, enfermedad grave o desempleo de larga duración. Desde el 1 de enero de 2025 se abrió una nueva ventana: las aportaciones con al menos diez años de antigüedad se pueden rescatar sin necesidad de ninguna de esas contingencias (en 2026, las aportaciones realizadas hasta 2016). El rescate por esta vía tributa igual, como rendimiento del trabajo.
6. Cambiar de plan no cuesta nada. Los traspasos entre planes de pensiones no tributan ni tienen coste, y la gestora de destino se encarga del trámite. Es lo que hace que ninguna de las decisiones de este artículo sea definitiva: si tienes un plan caro o que no te convence, moverlo a otro no tiene consecuencias fiscales. En caso de fallecimiento, los herederos no pagan Impuesto de Sucesiones por el plan, pero sí IRPF cuando lo rescaten, también como rendimiento del trabajo.
La lectura práctica, enlazando con el resto del artículo: la reducción fiscal de la aportación es una ventaja de entre 300 y 700 euros al año para la mayoría de los ahorradores, según su tipo marginal. Frente a eso, una comisión del 1,5% sobre un plan de 50.000 euros son 750 euros cada año, y crece con el patrimonio. En los primeros años la ventaja fiscal domina; a partir de cierto tamaño del plan, la comisión pesa más que la deducción. Esa es la cuenta que conviene hacer.
Fuente de los datos de rentabilidad: comparador de planes de pensiones (datos de Morningstar), rentabilidades a 1 año, 5 años y 10 años anualizadas, a 7 de septiembre de 2026; los cinco planes más rentables a 5 años proceden del mismo comparador con datos a 29 de julio de 2026 (rentabilidad acumulada; la anualizada es cálculo propio). Comisiones, política de inversión y posición en categoría de Naranja Standard & Poors 500 y Mapfre América: fichas de VDOS y Finect e informe trimestral de ING (junio–julio de 2026). Rentabilidades de los ETF iShares Core S&P 500 UCITS ETF (IE00B5BMR087) e iShares Nasdaq 100 UCITS ETF (IE00B53SZB19): extraETF, datos en euros a 3 de septiembre de 2026. Carteras y comisiones de los planes a 5 años: informe del primer semestre de 2026 de Cobas Global PP (Cobas Pensiones), informe del segundo trimestre de 2026 de Azvalor Global Value FP (Azvalor), ficha de Okavango Pensiones PP (Abante, 3 de septiembre de 2026), informe trimestral de Naranja Ibex 35 PP (ING/Renta 4) y fichas de VDOS y Finect. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. La información fiscal corresponde a la normativa estatal vigente en 2026 (Ley 35/2006 del IRPF y disposiciones posteriores); los tipos marginales varían por comunidad autónoma y las situaciones personales pueden requerir asesoramiento específico. Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y educativa; no constituye asesoramiento fiscal ni una recomendación de contratación de ningún plan de pensiones ni de ningún otro producto financiero.