Mapa de productos financieros
Todas las opciones que tienes para mover tu dinero, organizadas por categoría y nivel de riesgo. De menos a más, del colchón al activo especulativo.
Ahorro
Productos donde tu capital está protegido por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 € por titular y banco. Liquidez inmediata o cuasi inmediata. Rentabilidad baja, normalmente por debajo de la inflación. Es donde guardas dinero, no donde lo haces crecer.
Cuenta corriente
Donde llega tu nómina. Liquidez total, rentabilidad cero.
Cuenta remunerada
Cuenta corriente que paga interés. Suele estar ligada a promociones temporales.
Cuenta de ahorro
Para apartar dinero a un lado con un interés algo mayor. Disponibilidad casi inmediata.
Depósito a plazo fijo
Dejas el dinero bloqueado durante un tiempo (3, 6, 12, 24 meses) a cambio de un interés conocido de antemano.
Inversión
Productos donde tu capital no está garantizado, pero a cambio puedes obtener una rentabilidad significativamente superior a la inflación. Se dividen en dos grandes familias: renta fija (prestas dinero a alguien a cambio de un interés) y renta variable (te conviertes en propietario de una empresa y participas de sus beneficios).
Renta fija
Fondos monetarios
Activos a muy corto plazo. Sustituto de la cuenta de ahorro con mejor fiscalidad.
Fondos ultra corto plazo
Bonos con vencimientos hasta 1 año. Algo más de rentabilidad y de volatilidad que los monetarios.
Fondos corto plazo
Bonos con vencimientos entre 1 y 3 años. Mayor sensibilidad a cambios de tipos.
Bonos del Estado
Compras directamente deuda emitida por gobiernos (Tesoro español, alemán, americano…).
Bonos corporativos
Deuda emitida por empresas. Más rentabilidad que los bonos del Estado a cambio de mayor riesgo de impago.
Fondos largo plazo
Bonos con vencimientos superiores a 10 años. Rentabilidad mayor, pero alta sensibilidad a tipos de interés.
Renta variable
Fondos de inversión
Cesta diversificada de acciones gestionada por profesionales. Ventaja fiscal: traspasos sin tributar.
ETFs
Fondos cotizados en bolsa. Diversificación máxima con comisiones muy bajas. Compra y venta en tiempo real.
Acciones individuales
Compras participaciones de una empresa concreta. Máximo potencial, máxima volatilidad y mayor riesgo individual.
Fondos indexados
Replican un índice (S&P 500, MSCI World…) sin gestión activa. Bajas comisiones y excelentes resultados a largo plazo.
Planes de pensiones
Productos de inversión a muy largo plazo con ventaja fiscal en la aportación, pero liquidez muy limitada.
REITs / SOCIMIs
Empresas cotizadas que invierten en inmuebles. Combinan exposición al ladrillo con liquidez de bolsa.
Productos alternativos
Activos que no encajan en las categorías clásicas. Suelen tener menos regulación, menor liquidez y más complejidad fiscal, pero pueden diversificar bien una cartera. Solo deberías acercarte a ellos cuando ya domines lo anterior y, normalmente, con un peso limitado del total invertido.
Inmobiliario directo
Comprar una vivienda para alquilar o revender. Alto capital inicial, baja liquidez, gestión activa.
Crowdfunding inmobiliario
Inviertes pequeñas cantidades en proyectos inmobiliarios junto a otros inversores. Plataformas reguladas.
Criptomonedas
Bitcoin, Ethereum y otras. Alta volatilidad, mercado 24/7, sin ningún tipo de garantía.
Materias primas
Oro, plata, petróleo, agrícolas. Suelen ser refugio en crisis y cobertura frente a la inflación.
Private equity
Inversión en empresas no cotizadas. Mínimos elevados, plazos largos, potencial alto.
Coleccionables
Arte, relojes, vino, coches clásicos. Mercados opacos, valoración subjetiva y costes de custodia.