Por qué es normal tanta volatilidad en semiconductores, IA y Nasdaq: Wall Street casi unánime al alza, los independientes como Burry a la baja
El índice de semiconductores de Filadelfia (SOX), que agrupa a los 30 mayores fabricantes de chips del mundo, cayó un 21% en julio, su peor mes desde octubre de 2008, en plena crisis financiera. En casi la mitad de las sesiones del mes cerró con subidas o bajadas de al menos un 4%, y las 22 tuvieron oscilaciones intradía de al menos un 2%, algo que no ocurría desde 2020. Un mes antes había marcado máximos históricos tras subir un 175% en doce meses. Y en agosto ha vuelto a rebotar con sesiones de más del 6%. El Nasdaq, donde cotiza casi todo el sector, tocó su récord el 1 de junio y desde entonces se mueve unos puntos por debajo mientras el S&P 500 sigue en máximos.
A quien mira esto desde fuera le parece un mercado enloquecido. No lo es: es un mercado en el que las dos fuentes de opinión que más pesan sobre el inversor particular dicen exactamente lo contrario, y cada titular le da la razón a una de las dos durante unas horas. De un lado, los analistas de los grandes bancos y casas de inversión, que casi por unanimidad recomiendan comprar los valores de la inteligencia artificial y ponen precios objetivo muy por encima de la cotización. Del otro, un grupo cada vez más influyente de analistas independientes, con Michael Burry a la cabeza, que escriben para cientos de miles de lectores de pago y sostienen que la IA se financia a sí misma en círculo. Cuando el consenso profesional está tan cargado hacia un lado, cualquier dato que lo contradiga sorprende, y la sorpresa es lo que mueve los precios. Vamos a verlo con el ejemplo más claro, Nvidia, que es a la vez el mayor valor del sector y el centro de la polémica.
Wall Street: en Nvidia, 58 de 61 dicen comprar
Según el recuento de S&P Global Market Intelligence recogido por Kiplinger, de los 61 analistas que cubren Nvidia, 58 la tienen en compra o compra fuerte, dos en mantener y uno en venta fuerte. El precio objetivo medio es de 305,41 dólares, un 44% por encima de donde cotizaba antes de resultados; tras la subida del jueves, con la acción en torno a 227 dólares, el recorrido implícito sigue siendo de un 35%. Y después de las cuentas del miércoles la mayoría subió sus objetivos: Morgan Stanley de 288 a 300, Stifel de 282 a 315, y Raymond James mantiene el más alto de todos, 515 dólares.
Nvidia no es la excepción sino la norma del sector. En Micron, que cayó un 5,8% en un día la semana pasada por una demanda de patentes, los 43 analistas que la cubren mantienen un consenso de compra fuerte con un objetivo medio que implica un 65% de subida. Y en el conjunto de las tecnológicas el patrón se repite: recomendaciones de compra casi unánimes y objetivos de dos dígitos por encima del precio, incluso después de subidas de tres dígitos en doce meses.
Cotización del 27 de agosto frente a precios objetivo a doce meses, en dólares por acción
Conviene entender de dónde sale esa unanimidad. Los analistas de los bancos (el llamado sell side) trabajan para entidades que colocan las emisiones de deuda y las salidas a bolsa de estas mismas compañías, que financian sus centros de datos y que, en el caso de la IA, participan directamente en el negocio: Goldman Sachs, Morgan Stanley o JPMorgan están entre los que ponen dinero o estructuran la financiación de los proyectos que Nvidia garantiza. No es que mientan; es que la recomendación de venta es rarísima en todo Wall Street, y con Nvidia batiendo previsiones cinco trimestres seguidos, ir contra el consenso es un riesgo profesional que casi nadie asume.
Los independientes: Burry y los que cobran por llevar la contraria
En noviembre de 2025 Michael Burry, el gestor que se hizo famoso por apostar contra las hipotecas subprime antes de 2008, dio de baja su fondo en la SEC y abrió una newsletter en Substack, Cassandra Unchained. Su primera serie de ensayos fue una crítica frontal a Nvidia y al gasto en inteligencia artificial. Ocho meses después superaba los 300.000 suscriptores en 212 países y ocupaba el segundo puesto de la categoría de finanzas de la plataforma. Cobraba entonces 39 dólares al mes o 379 al año; hoy la tarifa es de 49 al mes o 439 al año. Los 113 millones de dólares anuales que se publicaron en julio son un cálculo hipotético con todos los suscriptores pagando la cuota anual de entonces; Burry no ha revelado cuántos son de pago y Substack tampoco, aunque la insignia de «superventas» de la plataforma indica decenas de miles.
La cifra exacta importa menos que lo que significa: un solo analista, sin banco detrás, con una audiencia de pago del tamaño de una ciudad media y una tesis única (la IA se financia en círculo y acabará mal). Sus posiciones bajistas declaradas incluyen Nvidia, Micron y Applied Materials, y las tres han subido con fuerza este año. Su comentario de esta semana, tras leer el 10-Q de Nvidia y la garantía de hasta 105.000 millones a OpenAI, fue que el mercado está «silbando al pasar por el cementerio». Y no está solo: los seguros de impago (CDS) sobre la deuda de Nvidia marcaron máximos históricos el mes pasado por estos mismos temores, lo que indica que hay dinero profesional, no solo lectores, cubriéndose contra la tesis del consenso.
Por qué esa división produce volatilidad
Cuando 58 de 61 profesionales dicen lo mismo, el precio ya descuenta que tienen razón. Eso tiene dos consecuencias. La primera es que una buena noticia apenas mueve la acción, porque ya estaba en el precio: Nvidia había caído tras cada uno de sus cuatro resultados anteriores pese a batir previsiones, y el jueves solo subió porque, en palabras de Morgan Stanley, hacía falta «algo material» y no un simple batir-y-elevar. La segunda es que cualquier dato que apoye a la minoría (una garantía filtrada, una demanda de patentes, un arancel, un tuit de Burry con una captura del 10-Q) sorprende, y la sorpresa se paga con un 5% de caída en una sesión, o con un 21% en un mes cuando afecta a todo el sector, como en julio. La volatilidad no es una anomalía: es el precio moviéndose entre dos relatos incompatibles cada vez que llega información nueva. Y cuanto más concentrado está el índice en unos pocos valores de IA (Nvidia, Broadcom, Micron, AMD pesan cada vez más en el Nasdaq y en el propio S&P 500), más se transmite ese vaivén a los fondos indexados de cualquier inversor.
El mercado de opciones lo confirma. El VIX, que mide el miedo sobre el índice, está en mínimos del año; el VIXEQ, que mide el miedo sobre las acciones individuales, marcó en julio un nivel que solo se ha superado en el 2% de las sesiones desde que existe. Y buena parte de esa diferencia venía de los semiconductores: la volatilidad implícita de los diez mayores valores del SOX ha bajado casi 20 puntos desde entonces, y aun así el VIXEQ sigue por encima de su media histórica.
Volatilidad esperada del S&P 500 (VIX) frente a la de sus acciones individuales (VIXEQ)
El 9 de julio el VIX cerraba en 15,8, por debajo de su media histórica, mientras el VIXEQ marcaba 50 y la diferencia entre ambos, 34 puntos, era la mayor jamás registrada. Es exactamente lo que cabe esperar de un mercado dividido: unas acciones suben con fuerza mientras otras caen, los movimientos se anulan y el índice apenas se mueve. La calma del S&P 500 no es ausencia de riesgo; es riesgo concentrado en un puñado de valores ligados a la IA sobre los que nadie se pone de acuerdo.
Así se ve en el precio: del sector a la acción
Variación del índice o de la acción en el periodo indicado
Tras la caída de julio, los 30 valores del SOX estaban en rojo desde el récord de junio y más de la mitad habían perdido al menos un 25%. Un mes después, el sector acumula de nuevo una subida superior al 60% en el año. Fíjate en lo que mueve cada barra: aranceles, una filtración sobre una garantía, una demanda de patentes, una previsión de ingresos. Son reacciones a titulares, no a cambios en el negocio. Y eso es lo característico de un mercado dividido: cuando los inversores no se ponen de acuerdo sobre el valor de algo, cada noticia nueva se interpreta como la prueba definitiva de que uno de los dos bandos tenía razón, y el precio salta de una opinión a la otra.
Qué dice cada bando y qué incentivo tiene
| La pregunta | Lo que dicen los alcistas | Lo que dicen los bajistas |
|---|---|---|
| ¿La demanda de chips es real? | Las ventas mundiales de semiconductores marcan récords mensuales desde hace más de un año. Nvidia ha ingresado 96.221 millones en un trimestre (+106%) y prevé 108.000 el siguiente; Huang dice que la IA «ha alcanzado su punto de inflexión». | Parte de esa demanda la financia la propia Nvidia: 30.000 millones en OpenAI, hasta 10.000 en Anthropic, participaciones en SpaceX y CoreWeave, y ahora un aval de hasta 105.000 millones. Es «financiación circular». |
| ¿Qué es la garantía a OpenAI? | Un tope condicionado sobre activos físicos (terreno, edificios, red eléctrica), que solo se activa si OpenAI impaga y que OpenAI se compromete a reembolsar. Huang: «OpenAI pagará el alquiler». | Un compromiso que permite a una empresa sin rating anclar un proyecto de cientos de miles de millones. El reembolso de OpenAI vale poco justo en el escenario para el que se escribió la garantía. |
| ¿Qué dice el mercado de crédito? | Nvidia tiene uno de los balances más sólidos del mundo y devolvió 26.000 millones a sus accionistas en un trimestre. | Los seguros de impago (CDS) sobre la deuda de Nvidia marcaron máximos históricos el mes pasado, precisamente por estas garantías. |
| ¿Y la volatilidad? | El VIX en mínimos del año refleja un mercado que confía en los resultados y en el recorte de tipos que se espera en septiembre. | El VIX bajo es complacencia. La volatilidad real está en las acciones individuales (VIXEQ en récord en julio) y los futuros del VIX ya suben para octubre y noviembre, con las elecciones de por medio. |
| ¿Qué incentivo tiene? | Sus bancos financian, avalan y colocan en bolsa a las empresas que cubren; la recomendación de venta es rarísima en el sector. | Vende suscripciones a 49 dólares al mes y su tesis es su producto: cuanto más contundente el pronóstico, más lectores. |
| ¿Quién tiene la razón hasta ahora? | El precio: Nvidia, Micron y los semiconductores acumulan subidas enormes en 2026. | La historia: las burbujas de infraestructura (ferrocarril, telecomunicaciones en 2000) también tuvieron ingresos reales hasta que la financiación se agotó. |
Lo interesante es que los dos bandos leen los mismos documentos y ninguno es neutral. Los alcistas ven en el 10-Q de Nvidia una empresa transparente que limita y condiciona su riesgo; los bajistas ven en el mismo texto la prueba de que el sistema necesita el balance de Nvidia para seguir girando. Ambas lecturas son defendibles, y por eso cada titular mueve el precio un 5% en una dirección u otra.
Aprovechar la volatilidad: los ETF apalancados, solo para el corto plazo
Si la volatilidad va a seguir siendo alta mientras los dos bandos discutan, hay quien se plantea sacarle partido en lugar de sufrirla. El instrumento más accesible para eso son los ETF apalancados sobre semiconductores o sobre el Nasdaq, que multiplican por dos o por tres el movimiento diario del índice. Antes de pensar en ellos conviene entender exactamente qué compras, porque este verano ha dejado un ejemplo de manual de lo bueno y lo malo que tienen.
| Producto | Qué replica | Lo que hizo este verano |
|---|---|---|
| SOXX (iShares) | Índice de semiconductores, sin apalancar | +69% en 2026 hasta principios de agosto; caída máxima del 10% en un mes; −7,9% el 23 de junio |
| SOXL (Direxion) | Tres veces el movimiento diario del índice de semiconductores | +178% en 2026 hasta principios de agosto; caída máxima del 36% en un mes; −23% el 23 de junio y −16% el 1 de julio, en un solo día cada vez |
| TQQQ (ProShares) / QLD | Tres veces (TQQQ) o dos veces (QLD) el movimiento diario del Nasdaq 100 | La misma mecánica aplicada a un índice algo más diversificado, aunque también muy concentrado en tecnología e IA |
| Versiones europeas (UCITS) | WisdomTree, Leverage Shares y otras ofrecen versiones 2x y 3x del Nasdaq 100 y de cestas de semiconductores cotizadas en Europa | Son las que un inversor español puede comprar en la mayoría de brókeres; suelen exigir superar un test de conveniencia por ser productos complejos |
La clave está en la palabra diario. Estos fondos reinician el apalancamiento cada sesión, de modo que en periodos largos su rentabilidad no es el triple de la del índice: en un mercado que sube de forma continuada pueden ganar más del triple (por eso SOXL lleva +178% frente al +69% de SOXX), pero en un mercado que sube y baja a bandazos pierden dinero aunque el índice acabe donde empezó. Es lo que se llama «desgaste por volatilidad», y julio fue el caso perfecto: el índice cayó un 10% en un mes y el apalancado un 36%, más del triple, porque cada rebote fallido restaba.
Por eso, si te lo planteas, hay tres reglas que la mayoría de quienes los usan con cabeza respetan:
- Horizonte de días, no de meses. Son herramientas tácticas para una operación concreta (una publicación de resultados, un rebote tras una caída fuerte), no para «tener exposición a la IA». Para eso está el ETF sin apalancar.
- Con dinero que puedes perder entero y una salida decidida de antemano. Un −23% en una sesión, como el 23 de junio, no avisa. Si no tienes claro a qué precio vendes, tanto si aciertas como si fallas, no es tu producto.
- Sabiendo que cotizan en dólares y que en Europa son productos complejos. El riesgo de divisa se suma al del apalancamiento, y el test de conveniencia de tu bróker no es un trámite: existe porque muchos inversores han perdido con ellos sin entender por qué.
Dicho de otra forma: la volatilidad que estamos describiendo es precisamente el entorno en el que estos productos más ganan y más pierden. Que lo segundo no te pille por sorpresa.
Qué significa para el inversor de a pie
1. Que el S&P 500 esté tranquilo no significa que tu cartera lo esté. Si tienes fondos indexados globales o del Nasdaq, una parte importante de tu dinero está en media docena de compañías ligadas a la IA. Un mes como julio, con el sector de chips cayendo un 21%, se nota en un fondo del Nasdaq mucho más de lo que sugiere el VIX.
2. Un precio objetivo no es una predicción, es una opinión con conflicto de interés. Los 305 dólares de media son el promedio de 61 profesionales cuyos empleadores ganan dinero cuando estas empresas emiten deuda o salen a bolsa. Los 113 millones de Burry tampoco son ingresos reales, y su negocio depende de que su tesis suene alarmante. En un mercado polarizado, quien cobra por su opinión (sea un banco o un vendedor de newsletters) no es una fuente neutral.
3. Tener razón y ganar dinero no es lo mismo. Burry puede acabar teniendo razón sobre la financiación circular y aun así perder dinero en sus posiciones cortas si el mercado tarda dos años más en darle la razón. Es el mismo problema al revés para quien compra Nvidia a estos precios: puede acertar con la tecnología y equivocarse con el momento.
4. Estamos entrando en la temporada de sustos. De mediados de agosto a mediados de octubre, y con elecciones legislativas en Estados Unidos en noviembre, el mercado de opciones ya está pagando más por cubrirse: los futuros del VIX para septiembre rondan 17, pero suben a 19 en octubre y casi 20 en noviembre. No es una predicción de caída; es el precio del seguro subiendo.
Qué vigilar a partir de ahora
- El diferencial VIX–VIXEQ: si se vuelve a abrir, la dispersión entre ganadores y perdedores de la IA se está agrandando; si se cierra por arriba (el VIX subiendo), el miedo ha pasado de las acciones al índice.
- El SOX frente a su récord del 22 de junio: si lo recupera, el consenso ha ganado la partida de verano; si vuelve a fallar ahí, los independientes tendrán su argumento.
- Los CDS de Nvidia: es el termómetro más honesto de cuánto se cree el mercado la tesis de Burry, porque ahí no opina nadie: se paga.
- Los resultados de Micron (30 de septiembre) y de las grandes tecnológicas en octubre: los primeros dirán si la demanda de memoria para IA aguanta; los segundos, si los clientes de Nvidia ganan dinero con lo que compran.
- Cualquier noticia sobre el rating o la salida a bolsa de OpenAI: es la pieza que decide si la garantía de Nvidia desaparece o se convierte en algo más serio.
Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y educativa. No constituye una recomendación de inversión. Invertir en renta variable conlleva riesgos, incluida la pérdida de capital.