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La inflación escala al 4,9% en septiembre

Economía · Precios

Inflación en España: el IPC escala al 4,9 % y ya no es solo la energía (y cómo se nota en el día a día)

El avance de septiembre deja la tasa más alta desde febrero de 2023 y rompe la última defensa del optimismo: la subyacente, que llevaba meses contenida, sube al 3,1 %, su máximo desde marzo de 2024. Mientras, el paquete de ayudas a los carburantes expira este 30 de septiembre. Te lo explicamos sin tecnicismos.

4,9 %IPC general (septiembre)
3,1 %Subyacente
2,0 %Objetivo del BCE
+28 %Acumulado desde 2021

El último dato: 4,9 %

Según el indicador adelantado que publicó el INE este 29 de septiembre, la inflación escaló al 4,9 % interanual, seis décimas por encima del 4,3 % de agosto y por encima del 4,6 % que esperaba el consenso de analistas. Es la tasa más alta desde febrero de 2023 y ya son siete meses seguidos por encima del 3 %. En su versión armonizada europea (IPCA), la tasa alcanzó el 5,0 %, cuando la eurozona en conjunto se movía en agosto en el 3,3 %: España vuelve a ser de lo más inflacionista del euro. El dato es un avance: el definitivo, con todo el detalle, llegará a mediados de octubre.

Pero la noticia del mes no es el titular, sino la letra pequeña: la inflación subyacente —la que deja fuera la energía y los alimentos frescos, y refleja mejor las presiones de fondo— subió dos décimas, hasta el 3,1 %, su nivel más alto desde marzo de 2024. Durante todo este episodio, el consuelo era que el fuego estaba localizado en los combustibles. Ese consuelo se está agotando: la subida empieza a filtrarse al resto de la cesta.

Cómo hemos llegado aquí: del golpe de marzo al otoño sin ayudas

Hasta principios de 2026 la inflación parecía bajo control: enero y febrero cerraron en el 2,3 %. Entonces llegó el shock energético. La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz dispararon el petróleo —hoy el barril cotiza por encima de los 100 dólares— y el IPC saltó al 3,4 % en marzo. Después, el verano fiscal: el IVA de los carburantes se recuperó a finales de junio y la bonificación en el surtidor ha ido menguando mes a mes (15 céntimos por litro en julio, 10 en agosto y 5 para la gasolina y 20 para el gasóleo en septiembre). El resultado se ve en la gasolinera: la gasolina ronda ya los 1,93 €/litro, frente a los 1,44 € de principios de julio. Y a eso se suma el efecto comparación: los carburantes suben este otoño mientras que en el de 2025 bajaban, y esa comparación infla la tasa interanual.

El calendario añade tensión: el paquete de medidas expira este 30 de septiembre. El Gobierno se ha gastado en él unos 10.000 millones de euros (el 0,6 % del PIB) y el Consejo de Ministros estudia ahora si aprueba nuevas medidas. Si no las hay, octubre arranca sin colchón fiscal en el surtidor.

4,5 % 4,0 % 3,5 % 3,0 % 2,5 % Objetivo BCE: 2 % Sep 25 Dic Mar 26 Jun Sep 26 2,3 % 4,3 % 4,9 % ↑ guerra de Irán y carburantes

Inflación interanual (IPC general) en España, septiembre 2025 – septiembre 2026. Datos del INE; septiembre es el indicador adelantado.

La inflación en perspectiva: la última década

Para no perder de vista el bosque: el 4,9 % de ahora molesta, pero está lejos del huracán de 2022, cuando la inflación media tocó el 8,4 % por la guerra de Ucrania y el shock energético. Esta es la foto de los últimos diez años (media anual de cada ejercicio; para 2026, el último dato disponible):

8 % 6 % 4 % 2 % 0 Objetivo BCE: 2 % −0,2 2,0 1,7 0,7 −0,3 3,1 8,4 3,5 2,8 2,7 4,9* 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023 2024 2025 2026

Inflación anual (IPC) en España, en %. 2016-2025 son las medias anuales definitivas del INE; *2026 es el último dato interanual (4,9 %, avance de septiembre).

La década deja tres lecciones. Primera, que España vivió incluso años de precios planos o a la baja (2016 y 2020). Segunda, que el episodio de 2021-2022 fue extraordinario, no la norma. Y tercera, que desde 2023 la inflación bajó mucho pero nunca llegó a domarse del todo, y en 2026 ha vuelto a desbocarse: de un 2,3 % en febrero a un 4,9 % en septiembre. Bajar del 8 % al 3 % fue relativamente rápido; el último tramo hasta el 2 % no solo se resiste: este año lo estamos recorriendo en dirección contraria.

El efecto acumulado: lo que cuestan hoy 100 € de 2020

Las tasas anuales se olvidan rápido, pero los precios se acumulan y no se deshacen. Encadenando las medias anuales del INE, la cesta se encareció un 22,1 % entre 2021 y 2025. Y si sobre eso aplicamos el último dato conocido —el 4,9 % del avance de septiembre—, el acumulado desde 2021 supera ya el 28 %. Dicho en euros: lo que en 2020 costaba 100 €, hoy cuesta unos 128 €.

120 € 110 € 100 € 2020 2021 2022 2023 2024 2025 2026* 100 € 103 € 112 € 116 € 119 € 122 € 128 €* ↑ guerra de Ucrania

Coste de una compra de 100 € de 2020, según la inflación media de cada año. Cálculo propio con datos del INE; *2026 aplica el último dato interanual (4,9 %, avance de septiembre) sobre la media de 2025.

Este gráfico explica por qué la sensación de carestía no desaparece aunque un mes u otro el titular mejore: la tasa mide la velocidad, no el nivel. Los precios ya no corren al 8 %, pero todo lo que subió en 2021-2022 se quedó, y cada año por encima del 2 % añade otra capa. Es también la referencia útil para tus propias cuentas: un sueldo, una pensión o un alquiler que no haya subido en torno a un 28 % desde 2020 ha perdido poder de compra por el camino.

General y subyacente: la brecha sigue, pero el fondo ha empezado a moverse

El IPC general incluye todo, también lo más volátil (gasolina, luz, alimentos frescos). La subyacente quita esos elementos y mide la presión «estructural» de los precios. La brecha entre ambas sigue siendo enorme —1,8 puntos—, señal de que el grueso del problema sigue viniendo de la energía. Pero el matiz de septiembre es serio: la subyacente ha subido dos décimas, hasta el 3,1 %, su máximo desde marzo de 2024. Es exactamente lo que los bancos centrales llaman efectos de segunda ronda: la energía cara acaba filtrándose al transporte de mercancías, a los alimentos, a los servicios… y entonces la inflación deja de ser un problema importado para convertirse en uno propio. Todavía no estamos ahí, pero septiembre es el primer aviso claro.

4,9 % IPC general 3,1 % Subyacente 2,0 % Objetivo BCE

Las tres referencias de septiembre de 2026 (indicador adelantado). La brecha sigue en 1,8 puntos, pero la subyacente marca máximos de dos años y medio.

La trampa de la subyacente

Dicho todo lo anterior, cuidado con leer la subyacente como «tu» inflación. Es un termómetro pensado para el BCE, no para tu cartera: quita la energía y los alimentos frescos porque son volátiles y distorsionan la señal de política monetaria. El problema es que quita justo lo que no puedes dejar de comprar. Nadie llena el depósito, paga la luz o hace la compra «sin volátiles». Que la subyacente esté en el 3,1 % y tu gasolinera te cobre más de un 20 % que hace un año son dos cosas perfectamente compatibles: una mide la tendencia estructural, la otra es tu vida.

Y hay una segunda trampa, aún mayor: la vivienda casi no está en la foto. El IPC mide consumo, así que comprar una casa no cuenta (la estadística lo considera inversión, no consumo). El grupo «vivienda» del índice mide sobre todo los suministros —luz, gas, agua— y los alquileres, pero con un peso pequeño en la cesta y recogiendo las rentas de los contratos vigentes, que suben limitadas por sus actualizaciones anuales, no los precios de mercado que encuentra quien busca piso hoy. Resultado: ni el 4,9 % general ni el 3,1 % subyacente capturan lo que de verdad le está pasando al mayor gasto de la vida de la mayoría de la gente.

Vivienda contra cesta: cinco años de carrera desigual

Los números cantan. Mientras la cesta de la compra acumula esa subida de en torno al 28 % que veíamos antes, el precio de comprar vivienda ha subido un 52 % en cinco años (encadenando las tasas anuales del IPV del INE entre el segundo trimestre de 2021 y el de 2026, con la usada creciendo todavía al 13 % pese a la ligera moderación del último dato, del 12,9 % al 12,2 %). Y el alquiler que encuentra quien sale hoy al mercado se ha encarecido casi un 70 %: el precio medio de publicación ha pasado de 934 € al mes a principios de 2021 a 1.585 € a mediados de 2026, con el metro cuadrado en máximos históricos.

+28 % La cesta (IPC) +52 % Comprar vivienda +70 % Alquilar (mercado)

Subida acumulada aproximada en los últimos cinco años. Cesta: IPC desde 2020 (cálculo propio, INE). Compra: IPV del INE, 2T2021-2T2026. Alquiler: precio de publicación, 1T2021-2T2026 (Brains RE).

Esta es la inflación que no sale en el titular: la de quien intenta emanciparse, mudarse o comprar. Y explica una paradoja que quizá hayas sentido: que te digan que «la inflación está en el 4,9 %» —o que «el fondo está en el 3,1 %»— y a ti la vida te parezca bastante más cara que eso. Si tu gran gasto pendiente es un techo, tu inflación personal de estos cinco años no ha sido del 28 %; ha estado mucho más cerca del 50-70 %.

Qué está tirando de los precios

El protagonista absoluto sigue siendo la energía, que sube un 21,6 % interanual según el desglose del avance. En agosto —el último mes con detalle completo— el transporte ya corría al 9,5 %, su máximo desde agosto de 2022, con los carburantes un 21,3 % más caros que un año antes. Y hay un frente nuevo que vigilar: los alimentos frescos, que en septiembre suben un 5,8 % interanual según el avance, cuando el conjunto de la alimentación venía moviéndose en el entorno del 2,3 %. Curiosidades del detalle de agosto: lo que más subió en el mes fueron las legumbres (+19,1 %) y el alquiler de coches (+17,2 %); lo que más bajó, el avión nacional (−14,1 %) y el tren (−12,4 %), con el fin del verano.

Los últimos datos, apartado a apartado

En una tabla, el último dato disponible de cada apartado. Ojo a la columna del mes: el avance de septiembre solo desglosa los componentes especiales; el detalle por grupos llega hasta agosto, y el de septiembre se publicará a mediados de octubre.

Apartado Variación anual Dato
IPC general 4,9 % Septiembre (avance)
Inflación subyacente 3,1 % Septiembre (avance)
IPCA (armonizado europeo) 5,0 % Septiembre (avance)
Energía +21,6 % Septiembre (avance)
Alimentos sin elaboración (frescos) +5,8 % Septiembre (avance)
Bienes industriales sin energía +2,0 % Septiembre (avance)
TransporteEl grupo más inflacionista; máximo desde agosto de 2022 +9,5 % Agosto (definitivo)
CarburantesGasóleo +30,3 % · Gasolina +16,9 % +21,3 % Agosto (definitivo)
Alimentos y bebidas no alcohólicas +2,3 % Agosto (definitivo)

Tasas de variación interanual. Componentes del avance de septiembre según el desglose de Análisis Bankinter con datos del INE; el resto, del IPC definitivo de agosto (INE, 15/09/2026).

Dónde se nota una inflación del 4,9 %

Tu dinero parado pierde valor

Con una inflación del 4,9 %, 10.000 € en una cuenta sin remunerar pierden unos 490 € de poder de compra en un año. El dinero «quieto» no es neutro: encoge.

Tu hipoteca variable se encarece

El BCE subió el tipo de depósito al 2,5 % el 10 de septiembre y el euríbor lo ha recogido con creces: la media del mes ronda ya el 3,24 % y el dato diario supera el 3,3 %. Las próximas revisiones llegarán claramente más caras.

Inflación más baja no es precios más bajos

Que la tasa baje solo significa que los precios suben más despacio, no que bajen. El encarecimiento de estos años se queda; la cesta no «devuelve» lo subido.

Tu ahorro tiene que correr más

Para no perder poder adquisitivo, tus ahorros necesitan rentar por encima del 4,9 %. Un depósito al 2 % suena bien, pero en términos reales pierde casi tres puntos al año.

¿A quién no le viene tan mal la inflación?

Circula una idea con cada vez más adeptos: que la inflación no se combate con más ganas porque al propio Estado le conviene. Antes de despacharla como teoría de la conspiración —o de comprarla entera—, merece la pena mirar los números, porque el mecanismo existe, es perfectamente medible y funciona por tres vías:

1. El IVA sube solo

Es un porcentaje del precio: la misma gasolina deja más IVA en caja a 1,93 € el litro que a 1,44 €. Cada subida de la cesta o del surtidor engorda la recaudación de forma automática, sin tocar una sola ley.

2. El IRPF, congelado

Si tu sueldo sube con el IPC pero los tramos del impuesto no se mueven, pagas un porcentaje mayor por el mismo poder de compra: es la progresividad en frío. Se estima en más de 27.000 millones extra solo entre 2019 y 2023, y hasta el FMI la señala como una de las causas de la mejora de las cuentas públicas españolas.

3. La deuda se diluye

Con una deuda pública por encima del 100 % del PIB, la inflación infla el PIB y la recaudación en términos nominales: el ratio de deuda baja sin pagar un euro de más, y lo que el Estado debe se devalúa exactamente igual que tus ahorros.

Y el punto dos no es una anécdota de este año, sino una política sostenida en el tiempo. La tarifa estatal del IRPF no se deflacta desde 2008 —la última vez fue un ajuste del 2 %— y el mínimo personal y familiar, la parte de tu renta que Hacienda considera intocable para vivir, no se actualiza desde 2014. Mientras tanto, solo desde 2018 los precios acumulan una subida del 23 %:

Última deflactación de la tarifa estatal Última subida del mínimo personal y familiar +23 % de inflación acumulada …y cero ajustes por inflación 2008 2014 2018 2026

El congelador fiscal del IRPF: la tarifa estatal no se deflacta desde 2008 (última vez: un 2 %) y el mínimo personal y familiar no se toca desde 2014. En dorado, la inflación acumulada del 23 % desde 2018.

¿Y cuánto es eso en tu nómina? Según los cálculos del REAF, el órgano de los asesores fiscales, el sobrepago anual por la no deflactación va de los 250 € de las rentas más bajas a los 2.100 € de las más altas, según ingresos y comunidad autónoma. Y tiene un rasgo de bola de nieve: aunque la inflación se moderara mañana, ese sobrecoste no desaparece, porque los tramos siguen donde estaban en 2008 y el mínimo donde estaba en 2014.

rentas más bajas rentas más altas 250 € 2.100 € 0 € 500 € 1.000 € 1.500 € 2.000 €

Sobrepago anual estimado en el IRPF por la no deflactación de la tarifa, según nivel de renta y comunidad autónoma. Fuente: REAF (campaña de la Renta 2026).

El resultado de la ecuación está a la vista: presión fiscal en máximos históricos (el 38 % del PIB en 2025), recaudación récord por encima de los 325.000 millones y un IRPF que crece este año en torno al 11 %, el doble de lo que crece la economía. ¿Significa eso que la inflación «se provoca» a propósito? Ahí entramos en el terreno de la interpretación, y conviene ser honestos: los tipos de interés los fija el BCE, que no depende de ningún gobierno, el episodio actual tiene causas bien identificables (la guerra, la energía, los impuestos que vuelven) y las medidas de alivio le han costado a las arcas públicas unos 10.000 millones. Pero lo que no es ninguna teoría es la asimetría de incentivos: la misma inflación que castiga tu bolsillo alivia las cuentas públicas, y quizá por eso las compensaciones —deflactar la tarifa, actualizar los mínimos— nunca llegan solas. Seas del bando que seas en este debate, la conclusión práctica es idéntica: nadie va a proteger tu dinero por ti.

Qué se espera para lo que queda de año

El 4,9 % ha vuelto a dejar cortas todas las previsiones: el consenso esperaba un 4,6 %, y las referencias oficiales de Bankinter —que en julio proyectaban un pico del 3,6-3,7 % a final del tercer trimestre, un cierre de diciembre en el 3,3 % y una media anual del 3,2 %— han quedado claramente superadas y pendientes de revisión al alza, empezando por su supuesto de partida: contaban con un petróleo estabilizándose en 85 dólares y el barril cotiza por encima de 100. Las tres claves de aquí a diciembre: qué decide el Gobierno tras la expiración del paquete de ayudas este 30 de septiembre (el Consejo de Ministros estudia nuevas medidas); si el efecto comparación de los carburantes —que seguirá jugando en contra durante el otoño, porque en el de 2025 los precios bajaban— se compensa o no con alguna tregua del crudo; y, sobre todo, si la subyacente confirma en octubre que los efectos de segunda ronda han empezado, que es lo que de verdad decidirá cuántas subidas de tipos le quedan al BCE. La primera pista llegará a mediados de octubre, con el dato definitivo y el desglose completo de septiembre.

La idea para quedarse: el 4,9 % ya no se puede despachar como «solo energía». La subyacente ha empezado a subir, el paquete de ayudas se acaba y el BCE seguirá apretando mientras el fondo no ceda. Con los precios corriendo a casi el 5 % y el euríbor por encima del 3 %, lo que más protege no es adivinar el próximo dato, sino poner tu dinero a trabajar por encima de la inflación y revisar el coste de tus deudas.

En Economía Responsable traducimos los datos en decisiones: qué hacer con tu ahorro, tu hipoteca y tu cesta cuando los precios aprietan.

Datos del IPC a septiembre de 2026 (indicador adelantado del INE, publicado el 29/09/2026; el dato definitivo se publica a mediados de octubre) y desglose por grupos con el dato definitivo de agosto (INE, 15/09/2026). Las cifras de septiembre son un avance y pueden revisarse. Previsiones del Departamento de Análisis de Bankinter (informe de julio de 2026, pendiente de actualización) y consenso de analistas; componentes del avance según Análisis Bankinter con datos del INE. Euríbor de euribordiario.es (media provisional de septiembre a fecha de redacción). La inflación acumulada desde 2021 es un cálculo propio encadenando las medias anuales del INE, aplicando para 2026 el último dato interanual disponible (avance de septiembre). La subida acumulada de la vivienda en compra es un cálculo propio encadenando las tasas anuales del Índice de Precios de Vivienda del INE (2T2021-2T2026); la del alquiler corresponde al precio medio de publicación de pisos (Brains RE, 1T2021-2T2026), con el €/m² de idealista como referencia de mercado; el alquiler de oferta refleja los anuncios, no las rentas de contratos vigentes. Los datos fiscales (recaudación, presión fiscal y efecto de la no deflactación del IRPF) proceden de la Agencia Tributaria, el Instituto Juan de Mariana (Impuestómetro 2026), el REAF y el FMI. Este contenido es informativo y educativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado; cada persona debe valorar su situación y, si lo necesita, consultar a un profesional. @economiaresponsable

Alfredo Barandiarán, fundador de Economía Responsable

Escrito por

Fundador de Economía Responsable, una comunidad de más de 100.000 personas sobre ahorro, hipotecas e inversión. Ex director del call center de iAhorro y más de diez años analizando cuentas, depósitos e hipotecas banco a banco. Premio Mejor Educador Digital de España 2026.

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